Brasil completó una remontada memorable ante Japón en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, imponiéndose 2-1 en una noche de lluvia ligera y 35 grados de temperatura en el Houston Stadium. Un estadio repleto con 68.777 espectadores presenció cómo los brasileños, dominadores en posesión y llegadas, cedieron la iniciativa en el marcador pero encontraron recursos para revertir la situación en la recta final.

La selección nipona sorprendió con un comienzo efectivo. Kaishu Sano, quien se vería envuelto en la tarjeta amarilla en el minuto 12 por foul, se redimió minutos después al abrir la lata en el 29 con un disparo de derecha que dejaba en blanco a Brasil de cara al descanso. El cuadro nipón ejecutaba una estrategia defensiva sólida mientras generaba peligro mediante transiciones rápidas, forzando faltas constantes que alcanzaban las 13 al final del encuentro.

Brasil, con un dominio abrumador del juego (69% de posesión, 682 pases), tardó en encontrar sus automatismos ofensivos. El descanso sirvió para reajustes tácticos. A los 46 minutos, Endrick cedía paso a Lucas Paquetá, movimiento que inyectaría dinamismo al centro del campo brasileño. La respuesta llegó rápida: en el minuto 56, Casimiro igualaba el encuentro asistido por Gabriel, reactivando un equipo que amenazaba con desatar su superioridad.

El partido se tornó más equilibrado en el flujo, pero Brasil mantendría la presión constante. Los cambios se sucedieron en ambos bandos buscando definir el resultado. En el 66, Gabriel Martinelli entraba por Matheus Cunha mientras Japón movía piezas con los ingresos de Ritsu Doan y Keito Nakamura. Las seis llegadas a córner de Brasil, frente a dos de Japón, reflejaban la insistencia brasileña.

En los minutos finales se decidió todo. Ya con la prolongación en marcha, en el 90+5, Gabriel Martinelli cerraba el encuentro asistido por Bruno Guimarães, sentenciando de facto el pase brasileño a octavos. Japón intentaría reaccionar pero sin fortuna ante un rival que finalmente desplegaría toda su calidad cuando más importaba.

Las estadísticas fueron contundentes en favorecer al cuadro carioca: 19 tiros contra 5, siete que encontraron portería frente a dos, y 88 ataques peligrosos en comparación a los 30 de los nipones. Las tarjetas amarillas (2 para Brasil, 3 para Japón, que vio amonestado a Sano, Kamada y Junnosuke Suzuki) indicaron la intensidad con que ambas selecciones disputaron el balón.

Con esta victoria, Brasil se afianza como favorito para la siguiente ronda tras completar una remontada que acredita su experiencia y calidad en momentos de presión. Japón se despide dignamente pese a la derrota, demostrando que compitió de tú a tú en una de las grandes del torneo.